sábado, 30 de abril de 2016

Las primeras Notas de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos


El Camino Neocatecumenal nacía como un germen con la experiencia de Kiko Argüello y Carmen Hernández en las postrimerías del Concilio, entre los años 1964-1965 en las barracas de Palomeras (Madrid), donde apareció en un suburbio de la capital de España, una comunidad de gente pobre y desheredada que se reunía para escuchar la Palabra y celebrar la Eucaristía. Tras una visita inesperada a las barracas de Mons. Casimiro Morcillo, entonces Arzobispo de Madrid, y después de entrar en contacto con lo que allí conoció, vio la necesidad de introducir y promover esa vivencia comunitaria de fe en las parroquias de su diócesis. Durante el año 1966 se hicieron varios intentos en las parroquias madrileñas de los Sagrados Corazones y de Cristo Rey, pero con muchas dificultades, dado que había que comenzar a dar forma a una acción del Espíritu dentro de una estructura propiamente parroquial. Durante los primeros meses de 1967, llegaron a Zamora, invitados por el párroco de San Frontis, donde se formó una comunidad que todavía vive y está considerada como la más antigua del mundo. Siguieron en 1968 Roma, donde se formaron varias comunidades en distintas parroquias, Florencia, Ivrea, Paris, Lisboa y otras parroquias de Madrid. En 1971 estuvieron en Barcelona, donde se formaron cuatro comunidades en la parroquia Maria Auxiliadora. Para el año 1972, apenas un lustro después del nacimiento de la primera comunidad en una parroquia, habían ya decenas de comunidades en varios países, fundamentalmente España e Italia.


Estas comunidades habían nacido en un contexto de profundos cambios eclesiales y también sociales, con lo sucedido en Europa tras el mayo de 1968, y su itinerario de fe estaba en marcado por una liturgia viva y participativa, fundamentada en la recuperación de la Pascua como centro de la vida litúrgica de la Iglesia.

Tras la terminación del Concilio, después de varios años de estudio por un conjunto de expertos, el 3 de abril de 1969 el Papa Pablo VI proclamaba la Constitución Apostólica ‘Missale Romanum’ por la cual reformaba el rito de la Misa e introducía la ‘Missa normativa’ (que se había presentado con anterioridad) apenas sin nuevos cambios. El 6 de abril, la Sagrada Congregación de Ritos promulgaba el nuevo orden de la Misa (Novus Ordo Missae), con su "Institutio Generalis". El nuevo Misal debía entrar en vigor el 30 de noviembre del 69, apenas dos años después de que el Camino comenzara oficialmente su andadura parroquial, de tal modo que la génesis de las celebraciones del Camino estaba estrechamente ligada a los cambios del Concilio.

El 8 de mayo de 1969, Pablo VI, por la Constitución Apostólica "Sacra Rituum Congregatio” sustituyó la antigua Congregación de Ritos por dos nuevas congregaciones denominadas una "Para la causa de los Santos" y la otra "Para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos".

La primera referencia oficial de la Congregación para el Culto Divino referida a las Comunidades Neocatecumenales es una referencia publicada en 1973 en la Revista Oficial Notitiae, dentro de un texto donde analizaba el Ordo initiationis christianae adultorum, ch. IV, 115-116. Riflessioni sul Capitulo IV dell’Ordo initiationis christianae adultorum, Notitiae, 9 (1973): 274-282, por tanto muy pocos años después del inicio del Neocatecumenado en las parroquias y de la promulgación del nuevo Misal Romano, en la que ya se analizaban las celebraciones de las comunidades neocatecumenales.

La Congregación, tal como se desprende de la publicación, comprendió cómo se estaban aplicando en el Camino las disposiciones conciliares que ellos mismos habían estado estudiando en el Consilium y como encajaba con el nuevo Ordo Initiationis Christianae Adultorum (Ritual para la Iniciación Cristiana de Adultos), como guía básica en la restauración del Catecumenado como había pedido el Concilio, y que había sido promulgado un año antes, el 6 de Enero de 1972, por parte de la misma Congregación. Se dio por tanto la circunstancia que mientras los miembros de la Congregación preparaban el Ritual para restaurar el Catecumenado de Adultos, habían aparecido unas comunidades que abrían en las parroquias una iniciación cristiana siguiendo el esquema del Catecumenado de la Iglesia primitiva.

Un año después, el 8 de mayo de 1974, el Papa Pablo VI se reunió en una Audiencia con párrocos y responsables de las primeras comunidades de todo el mundo en el Vaticano para dirigir unas palabras de ánimo y confirmación: ‘en vuestras comunidades os esforzáis todos juntos en comprender y desarrollar las riquezas de vuestro bautismo y las consecuencia de vuestra pertenencia a Cristo (…) vivir y promover este despertar es considerado por vosotros como una forma de catecumenado post-bautismal que podrá renovar en las comunidades cristianas de hoy aquellos efectos de madurez y de profundización que en la iglesia primitiva eran realizados en el período de preparación para el bautismo’ (texto publicado en Notitiae, 95-96. Pág. 230 Julio-Agosto 1974).

Como continuación de las palabras del Papa la misma Congregación, después de un período de varios años de examen y revisión y reuniones con los iniciadores del Camino, donde se valoró el estado de toda la liturgia con los ritos y modificaciones propuestos, publicaba una nueva Nota Praeclarum exemplar donde se manifestaba oficialmente en lo relativo a la celebración eucarística y el valor litúrgico y celebrativo del Camino Neocatecumenal. El entonces secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Annibale Bugnini, la escribía en la revista oficial de la Congregación, Notitiae, apreciando las obras de las comunidades Neocatecumenales en favor de la iniciación cristiana de adultos y aludiendo a la renovación litúrgica que se ha manifestado a lo largo de la historia de la Iglesia, reconociendo además el valor litúrgico y el objetivo prioritario de tales celebraciones en la formación de nuevos cristianos. La nota se encuentra en: Congregazione per il Culto Divino e la Disciplina dei Sacramenti, Cfr. Notitiae, n. 95-96, Junio-Agosto de 1974, pp. 229-230. - Catecumenato post-battesimale.


A continuación publicamos la misma en castellano y en su original en latín:


CATECUMENADO POST-BAUTISMAL PARA LA PROFUNDIZACIÓN DE LA VIDA CRISTIANA

"Todas las reformas, en la Iglesia, han aportado nuevos principios y promovido nuevas normas, que han traducido a la práctica los intentos de la propia reforma. Así viene sucediendo desde el Concilio de Trento; no podía ser de otro modo en nuestros días. La renovación litúrgica incide profundamente en la vida de la Iglesia. Es necesario que la espiritualidad litúrgica haga germinar nuevas flores de santidad y de gracia, además de un apostolado cristiano más intenso y de acción espiritual. Un modelo excelente de esta renovación lo encontramos en las "Comunidades neo-catecumenales" que nacieron en Madrid, en 1962, por iniciativa de algunos jóvenes laicos, con el permiso, el aliento y la bendición de excelentísimo pastor madrileño, Casimiro Morcillo. Las comunidades tienen el objetivo de hacer visible en las parroquias el signo de la Iglesia Misionera, y se esfuerzan en abrir el camino a la evangelización de aquellos que han abandonado prácticamente la vida cristiana.

Con esta finalidad, los miembros de las "Comunidades" buscan vivir más intensamente la vida litúrgica cristiana comenzando por las nuevas catequesis y por la preparación "catecumenal", recorriendo así, en un camino espiritual, todas aquellas fases que, en la Iglesia primitiva, los catecúmenos recorrían antes de recibir el sacramento del Bautismo. Puesto que se trata no de aspirantes al bautismo, sino de bautizados, la catequesis es la misma, pero los ritos litúrgicos se adaptan al estado de los cristianos bautizados según las directrices ya dadas por la Congregación para el Culto Divino.

Las "Comunidades" en las parroquias se constituyen bajo la dirección del párroco. Sus miembros, una o dos veces a la semana, se reúnen para escuchar la palabra de Dios, para tener charlas espirituales, para participar de la Eucaristía." 



"Omnes reformationes in Ecclesia novos gignerunt inceptus novasque promoverunt instituta, quae optata reformationis ad rem deduxerunt. Ita evenit post Concilium Tridentinum; nec aliter nunc fieri poterat. Instauratio liturgica profunde incidit in Vitam Ecclesiae. Spiritualitas liturgica novos germinare flores sanctitatis et gratiae necesse est, nec non intensioris apostolatus catholici et actionis pastoralis. Praeclarum exemplar huius renovationis invenitur in «Communitatibus neo-catechumenalibus», quae ortum habuerunt Matriti, anno 1962, opera quorumdam iuvenum laicorum, Exc.mo Pastore Matritensi, Casimiro Morcillo, permettente, animante et benedicente. «Communitates» eo tendunt ut in paroeciis signum existent Ecclesiae missionariae, viamque conantur aperire evangelizationi eorum, qui vitam christianam paese dereliquerunt. Ad hunc finem Sodales «Communitatum» quaerunt vitam liturgicam intensius vivere, incipiendo a nova catechesi et praeparatione «cathecumenali», nempe percurrendo, spirituali itinere, omnes illas phases quae in primaeva Ecclesia catechumeni percurrebant antequam sacramentum baptismi acciperent. Cum hic agatur non de baptizandis, sed de baptizatis, catechesis eadem est, sed ritus liturgici aptantur situationi christianorum baptizatorum iuxta suggestiones iam datas a Congregatione pro Culto Divino. «Communitates» in paroeciis eriguntur, sub moderamene parochi. Sodales semel vel bis in hebdomada coadunantur ad audiendum Verbum Dei, ad colloquia spirituali agenda, ad Eucharistiam partecipandam. "

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